Ladino – El lenguaje de los judíos sefardíes 2012-04-03

Hablar ladino o un antiguo dialecto del castellano puede representar un indicio de ascendencia judía

El ladino, también conocido como judeoespañol, sefardí, criptojudío, djudezmo, haketía, espanyol, kastiyano viejo, se originó en 1492, cuando los judíos fueron expulsados de España. Con el correr de los siglos, el español de fines del siglo XV hablado por los judíos dispersos alrededor del mundo sufrió cambios generados por la influencia de los idiomas de los países a los que emigraron los judíos sefarditas.

Dado que el ladino cumple con los criterios que definen un idioma, constituye una lengua por si misma y no un dialecto. Asimismo, el ladino y el castellano son lo suficientemente similares como para permitir que quienes dominan uno y otro puedan comunicarse entre sí. Existen similitudes contundentes como hay, por ejemplo, entre el castellano y el portugués.

La lengua de los sefardíes

Cuando los 150.000 o 300.000 judíos abandonaron España, llevaron consigo sus idiomas. El hebreo, la lengua de sus oraciones y estudio que no era usada en los hogares o en la calle y el castellano, que era el idioma de uso cotidiano. El idioma que muchos judíos exiliados se llevaron cuando abandonaron Sefarad en 1492 coincidía con el castellano en muchas características, pero siguió desarrollándose en el transcurso de los siglos, bajo influencia del judeo-latín, combinado con el hebreo, el arameo, diferentes dialécticos de la península, el judeo-árabe. En cada uno de los nuevos hogares adquirió algunos elementos de los idiomas del entorno, preservando su esencia ibérica, transformándose en el único medio de expresión de las tradiciones judías, la forma de vida, cultura, instituciones y creencias.

Es interesante  observar que una de las diferencias notables entre el castellano y el ladino es que en este último no se usa el usted y ustedes; pronombres cuyo uso se desarrolló en el castellano después de que los judíos abandonaron España. Asimismo, el ladino distingue entre el sonido de la B y la V.  También en este caso, recién después del siglo XV estas dos letras comenzaron a pronunciarse de la misma manera. Otras peculiaridades del castellano, como por ejemplo, el signo de pregunta al principio de la oración y la letra ñ no existen en el ladino.

Tradicionalmente, el ladino se escribía con el alfabeto hebreo, de derecha a izquierda. En la actualidad, se usa el alfabeto latino (el mismo que se usa en inglés y castellano) salvo en algunos textos religiosos.

Ciertamente, no fue el amor o la lealtad a España lo que preservó el ladino después del sufrimiento que trajo aparejada la Expulsión, las conversiones forzosas, las persecuciones de la Inquisición a lo largo de los siglos. El mantenimiento de una vida judía con su religión y todas sus prácticas fue lo que conservó vivo el ladino. La práctica del judaísmo implicaba vivir en comunidades cohesivas. El ladino se preservó porque los judíos se mantuvieron juntos. Viviendo en lugares remotos posiblemente a veces no tenían presente que su idioma provenía de España.

Desde la Expulsión, se ha hablado ladino en África del Norte, Egipto, Grecia, Turquía, la ex Yugoslavia, Bulgaria, Rumania, Francia, Israel, los Estados Unidos y América Latina.

Una lengua en vías de extinción

La agencia de las Naciones Unidos UNESCO publica cada pocos años el Libro Rojo de las lenguas en extinción en el que el ladino figura como "seriamente en peligro de extinción". Fuera de un pequeño grupo de entusiastas y académicos, el mundo poco se percató del proceso de desaparición del ladino.


En la actualidad, entre 100.000 y 200.000 personas hablan el ladino, en su mayoría, mayores de 50 años, muchos de ellos emigraron a Israel en donde el idioma no se transmite a hijos ni a nietos.

Por lo tanto, la pregunta sigue siendo si el ladino se extinguirá. Es la lengua de Maimónides, el poeta Yehuda Halevi, y toda la tradición de la Kabalá, el Zohar y el Código de Ley Judía del rabino sefardí Joseph Caro. Mientras que los eruditos serán capaces de seguir leyendo ladino, si el idioma no sigue vivo deja de contribuir al desarrollo cultural, social e intelectual de un pueblo.

El renacimiento del ladino

Se están realizando esfuerzos para preservar el ladino vivo. Se experimenta cierto renacimiento entre las comunidades sefardíes, especialmente en el terreno de la música en donde se percibe una creciente audiencia. Se llevan a cabo festivales culturales bajo la temática del ladino y las cinco universidades principales de Israel lo enseñan y tienen departamentos centrados en Estudios sefardíes.

Si la idea es transmitir el ladino y su rica cultura a las generaciones futuras, será necesario un esfuerzo enorme para enseñar y usar la lengua, aún a un de manera secundaria.