Los niños judíos portugueses de Santo Tomé y Príncipe 2012-10-04

En el año 1493 estos 2000 niños judíos fueron traídos a la fuerza a Santo Tomé en búsqueda de poblar las islas y educarlos como cristianos.

Aunque la Inquisición es una palabra muy utilizada hoy en día cuando se pretende recalcar que se sufre persecución, racismo o segregación, sobre todo en el campo político, sin duda la verdadera Inquisición fue un evento extraordinario y único en toda la historia de la Humanidad como demuestra este hecho histórico al que nos vamos a referir.

Es nuestro deber recordar los graves sucesos que mancharon la civilización toda en una época que marcaría como pocas las generaciones futuras y el destino de millones de personas.

Uno de los hechos poco conocidos que surgió de esta época oscura de la humanidad, fue la suerte que corrieron unos 2000 niños judíos que fueron separados y arrancados a la fuerza de sus padres y familias para ser utilizados por las fuerzas portuguesas en su afán de colonización del nuevo continente africano.

Los historiadores cuentan que familias judías portuguesas, que posiblemente fueron expulsadas o escaparon de España tras el decreto de la Inquisición, fueron obligadas a entregar a sus niños de entre 4 y 14 años a las manos de estos portugueses y esto provocó más de una desgracia ya que algunas madres se negaron a desprenderse en algunos casos de sus hijos únicos.

Uno de los casos cuenta como una madre se arrojó con su hijo al mar para evitar ser separada de este.

En el año 1493 estos 2000 niños judíos fueron traídos a la fuerza a Santo Tomé en búsqueda de poblar las islas y educarlos como cristianos. Esta isla como otras se hallaba completamente desierta y a ella también fueron traídos esclavos y criminales.

Samuel Usque, un autor marrano que vivió en esa época relató lo sucedido y en parte de sus relatos cuenta de manera dramática como los niños fueron arrebatados con violencia a pesar de implorar al Rey y de cómo llegaron a la Isla:

“Cuando estos inocentes niños arribaron a la jungla de Santo Tomé, lo que sería su tumba, ellos fueron arrojados a la costa donde fueron dejados allí sin compasión. Casi todos fueron tragados por las grandes lagartijas de la isla y los que quedaron, que escaparon a los reptiles, murieron de hambre y de abandono”.